Estoy planteándome poner en marcha una acción de búsqueda dado que considero que he terminado mi actual etapa. ¿Cómo puedo utilizar las funcionalidades de la IA para conseguir mis objetivos? Manuel L. (Sant Cugat-Barcelona)
Al margen de la fascinación que genera, la inteligencia artificial está ya transformando los procesos de reclutamiento y selección. No es un fenómeno lejano ni futurista: es algo que cualquier persona en situación de búsqueda debería tener en cuenta ya, no como una moda pasajera, sino como una herramienta de trabajo más. Hoy la IA es una herramienta que ya forma parte del proceso.
¡Manuel! Sin embargo y aunque me dices que ya usas la IA de forma más o menos habitual en tu vida diaria y en tu trabajo he de ser honesto contigo: usarla bien exige un cierto aprendizaje, igual que cualquier otra herramienta nueva. No hay un manual cerrado ni una fórmula única. Sin embargo, hay una serie de usos concretos que ya funcionan hoy, y que merece la pena conocer antes de que improvises sobre la marcha.
Personalizar el CV sin partir de cero cada vez
Uno de los usos más inmediatos es reducir el tiempo dedicado a elaborar y adaptar el currículum a cada oferta concreta. Cualquiera de las opciones que hoy tienes disponible puede ofrecer modelos de CV y, sobre todo, ayudar a personalizar su contenido según el contexto — el objetivo profesional, el sector, el puesto, los roles etc. En lugar de reescribir el documento entero cada vez que te presentas a una vacante, puedes partir de una base sólida y pedirle que la ajuste al contexto concreto, lo que ahorra bastante tiempo sin sacrificar la personalización.
También puede ayudarte en la dirección contraria: identificar ofertas de empleo que encajen con la información que le proporciones sobre tus habilidades, competencias y motivaciones. Es, en cierto modo, un cruce de datos que antes tenías que hacer manualmente y que va a incrementar tu eficiencia respecto a la información y el análisis de las oportunidades.
La estrategia inversa: cuestionar el puesto y preparar las cuestiones a formular
Hay un segundo enfoque, menos evidente pero igual de útil: en lugar de partir de tu perfil, parte del puesto. Selecciona las vacantes que te interesan y formula a la IA cuestiones sobre las competencias, habilidades, comportamientos y valores es probable que se exijan a quien opte a ellas. Puedes incluso pedirle que te asigne una especie de coeficiente de adecuación (matching) entre tu currículum y los requisitos de esa oferta concreta. En definitiva, vas a disponer de la capacidad de detectar, antes de presentarte, en qué puntos tu perfil encaja bien y en cuáles debes reforzar tu argumentario.
En segundo término, la clave reside en el concepto de “prompt”. La forma en que formulas tus preguntas o instrucciones determina en gran medida la calidad de lo que obtienes. No es lo mismo pedir “mejora mi CV” que hacer preguntas concretas y sucesivas que exploren distintos ángulos del mismo documento.
Una vez tengas una versión de tu CV o de tus respuestas de entrevista preparadas, tiene sentido volver sobre ellas con preguntas como: ¿qué me he dejado?, ¿qué otra información sería relevante incorporar?, ¿cuáles son las cuestiones clave que mi interlocutor se planteará al ver mi CV?, ¿cuáles son las preguntas que probablemente me hará en la entrevista?, y, por último, ¿cuáles debería formularle yo a esa persona? Esta última pregunta suele pasarse por alto, y sin embargo es tan importante como las anteriores: una entrevista bien preparada también incluye tus propias preguntas.
Los límites que no debes perder de vista
Con todo, hay un elemento que has de tener presente: debes revisar y ajustar todos los elementos que te aporte la herramienta. Por dos razones: la primera y la más clave: aprendizaje y consolidar los argumentos. La segunda no conformarte con la respuesta genérica que te ofrece, sino incorporarle tu propio criterio, tu propio matiz, tu propia forma de contar las cosas, tanto en lo que escribes como en lo que dices en una entrevista.
La IA te va a ayudar a ser más rápido y eficiente: ajustar un documento, generar preguntas, detectar huecos en un argumento, pero no puede ni debe sustituir tu voz ni tus argumentarios. Ese trabajo ha de realizarse y además con criterio y sentido común para conseguir tu objetivo que no puede ni debe ser otro que convencer a tus interlocutores.
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