Hace algunos días, revisando unos posts escritos en mi blog, me topé con uno titulado “5 medidas de impacto” publicado en 2013 y en el que proponía algunas medidas que, a pesar de su relativa sencillez “podían suponer impactos que ayudasen a generar nuevas dinámicas de cambio en un entorno social que, digámoslo con franqueza, no explota pero que está a punto de hacerlo”
Un post accesible en el link https://pauhortal.com/5-medidas-de-impacto/
Han transcurrido 12 años e inspirándome en el “slogan” de CaixaBank “lo imposible es sólo un poco más difícil que las cosas difíciles” es evidente que nada ha explotado, aunque en algunos aspectos estamos yendo claramente hacia atrás. Creo, por tanto que es bueno recordarlas y en todo caso actualizarlas.
Deciros que la versión que hoy os propongo plantea las mismas cinco medidas (además de una sexta adicional) ya que, en mi opinión, siguen teniendo los mismos elementos positivos. Esto es: que su implantación no supone grandes costes económicos, que son lo suficientemente relevantes para generar un impacto notorio en nuestros modelos mentales y que en su implantación sólo precisa una voluntad política.
En todo caso deciros que están organizadas de forma diferente en función a la extensión de los ámbitos de aplicación y que, como novedad, incorporo una mención a la situación a la que la medida permite afrontar.
(1) Situación: es una evidencia, que tenemos a la UE en un momento de revisión sobre su valor y su continuidad. Medida: Iniciar un proceso para homogeneizar los periodos electorales en el conjunto de la UE. Estoy convencido de que muchos juristas y políticos pondrán el grito en el cielo, pero no se me ocurre ninguna otra idea que, pueda suponer un cambio mental relevante en el conjunto de los ciudadanos de la UE como ésta. Un primer paso podría consistir en dar más valor a las elecciones al Parlamento Europeo pero todos sabemos que con ello no es suficiente. El impacto sobre la imagen de Europa (en nuestros jóvenes fundamentalmente) sería enorme, los ahorros en términos de costes muy relevantes al tiempo que resolveríamos los problemas que se producen en la toma de decisiones como consecuencia de los continuos procesos electorales. Además, en las circunstancias geopolíticas actuales la medida daría un mensaje sobre la voluntad europea de devenir, de verdad, un contrapeso a los grandes centros de poder que se están construyendo en el siglo XXI. Me diréis que “estoy loco” y que simplemente es una medida imposible…..¿pero?.
(2) Situación: Nuestro sector público cada vez más sobredimensionado sigue teniendo un grave problema de eficiencia en la gestión de los recursos. Medida: reducir en un 15% los costes de todas las AAPP excluyendo las inversiones y el gasto social. Otra medida simple, fácil de implementar y que no debería de suponer graves problemas de ejecución. El objetivo del 15% es relativamente prudente, pero si nos pusiéramos a ello en todo el conjunto de administraciones y empresas públicas es ambicioso. Muchos de nosotros tenemos experiencias de medidas de este tipo implementadas en la empresa privada. Aunque en un primer momento puedan parecer de difícil ejecución, luego resultan perfectamente ejecutables. Un ahorro que bien podría dedicarse a la gestión de las políticas sociales y a las medidas siguientes.
(3) Situación: Seguimos manteniendo estructuras y programas formativos que generan capacidades y competencias que no son demandadas por el mercado de trabajo. Medida: Incentivar la formación profesional a través de un salario social (vinculado al rendimiento escolar) a ofrecer a los estudiantes con menores niveles de renta. Todos reconocemos que tenemos un sistema educativo sobredimensionado en la formación universitaria. Una medida de este tipo supondría reducir el número de alumnos que acceden a ella y hacer más atractiva la formación profesional. En paralelo, permitiría reducir el número de titulados universitarios que no son capaces de encontrar oportunidades laborales adecuadas para sus niveles formativos.
(4) Situación: Tenemos un sistema de coberturas sociales en materia de desempleo que no incentiva a la búsqueda por parte de los perceptores. Medida: Vincular la percepción de la prestación de desempleo transcurridos 6 meses a la realización de actividades sociales en los ámbitos sociales o público. El debate sobre si la estructura de nuestro sistema de prestaciones por desempleo es incentivadora o no para la búsqueda de empleo ha perdido vigencia porque todos hemos terminado reconociendo que hoy está consolidada como un “derecho subjetivo” y que muchos de los desempleados tardan más de seis meses en iniciar de forma activa un proceso de búsqueda. Una medida, perfectamente factible y realizable de gran valor para las personas y para el conjunto social.
(5) Situación: Debemos cambiar nuestros modos de vida en las grandes ciudades. Medida: Habilitar un sistema de limitación de uso de los vehículos privados similar al que ya disponen los taxis (a través de su matrícula). A pesar de que pueda pensarse que su incidencia real pueda ser reducida es indudable que supondría un impacto subjetivo muy relevante en nuestras estructuras mentales. Es totalmente necesaria, además si queremos empezar a asimilar los cambios de paradigma requeridos para responder a los retos, probablemente ya imparables, que nos propone la gestión medioambiental y la urgencia de implementar medidas concretas en todos los niveles sobre los efectos del cambio climático.
(6) Situación: Nuestro nivel de conocimiento y uso de otros idiomas es claramente mejorable. Medida: Establecer mecanismos dirigidos a generar la obligatoriedad de que todas las series y películas se exhiban en televisión en versión original subtitulada. Es posible que esta medida suponga algún tipo de reestructuración en un sector como el de los actores de doblaje, pero en todo caso sería un mal menor (nótese que la propuesta contempla solo que se vaya a llevar a cabo en los entornos televisivos, con lo que inclusive de forma indirecta podría llegar a beneficiar al sector del cine). Sobre el impacto mediático no creo que sea necesario hacer más comentarios. Y en cuanto a la necesidad de mejorar el conocimiento de idiomas de todos nosotros, poco hay que decir. Por otra parte, mientras no somos capaces de visualizar, todavía, el impacto que la IA y los sistemas de traducción automática van a tener en nuestras vidas, es indudable que el conocimiento de idiomas es un activo cultural que deberíamos de intentar mantener y consolidar.
Podría seguir proponiendo otras medidas de este tipo, es indudable que algunas son de más fácil aplicación que otras. No me engaño, algunas son de difícil puesta en práctica no por las medidas en sí mismas sino porque al margen de chocar con nuestros modelos mentales y culturales se enfrentan a intereses de determinados colectivos con elevada influencia social. Pero ¿podemos seguir sin intentar afrontar estas u otras medidas similares?
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