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José María Lassalle ha publicado el pasado sábado 31/10/2026 en La Vanguardia un artículo titulado «Un país cogido con alfileres». Su tesis es que vamos justos en caso todo y lo que nos sostiene no tiene fondo. Reconoce lo que dice el relato (crecimiento, empleo, derechos) y lo aplaude, pero sostiene que por debajo hay un déficit de realidad.

La política ha cuidado más la imagen comunicable que la parte material, la que se toca con las manos. La magnitud de los problemas supera los medios para atenderlos y, en lugar de prudencia, se ha producido simplemente una huida hacia delante.

Una huida que es perfectamente constatable: en la dana, el apagón, los incendios, la vivienda, la inmigración, las infraestructuras y también en el empleo. la política va a remolque de las tragedias/realidad y carece de prospectiva para prever el impacto del clima, de la población, de la energía y de la movilidad. Y recoge lo que la gente nota: una prosperidad precaria y peor repartida, una educación que no nos prepara adecuadamente, familias que cuidan a sus mayores sin recursos y una sanidad con los mismos medios aunque hemos incrementado sustancialmente la población como la esperanza de vida.

Me quedo con la imagen que propone de los alfileres: Un alfiler es una solución provisional que sostiene la tela mientras se cose. El problema no es usarlos, sino olvidarse de coser. Un país, un servicio o una organización se vuelven frágiles cuando lo provisional (la prórroga, la interinidad, el plan anual, el piloto, el observatorio anunciado) pasa a ser la estructura. Mientras hay margen, no se nota. Cuando el margen desaparece, todo depende de los alfileres.

Y os pongo como ejemplo un caso que conozco profundamente: el Sistema de Empleo. Creo que es un buen ejemplo y no para señalar a nadie ya que, lamentablemente, y con independencia de quién gobierne, el patrón se repite. La Ley 3/2023 configura servicios garantizados y la Estrategia 2025-2028 asegura que los derechos se harán efectivos «mediante recursos y actuaciones de carácter estable y suficiente». Pero el real decreto que la aprueba dispone que ello debe de hacerse sin incremento del gasto público ni de los recursos humanos. Y evidentemente no dice cómo hacerlo.

La dotación del Plan Anual para el Fomento del Empleo es la misma desde 2023, lo que con el incremento de la población y el efecto inflacionario supone un recorte real. Las CCAA (con los datos existentes) tiene entre 76 y 316 personas desempleadas por puesto, mientras que el 29,7% de los puestos del SEPE están vacantes. La Agencia Española de Empleo prevista por la ley de 2023 sigue sin crearse. La evaluación de impacto del primer plan anual posterior a la ley se ha publicado en 2026, tres años después. El Plan IA360 anuncia un observatorio del impacto de la IA en el mercado laboral del que solo dice que «se impulsará», sin responsable, calendario ni presupuesto.

Nada de esto es una catástrofe, pero me reafirma en la hipótesis inicial. Es lo provisional funcionando como estructura. Y lo que ocurre en el ámbito del empleo se repite en otros como la Sanidad. Hemos incrementado sustancialmente la población y la esperanza de vida y sin embargo no estamos abordando seriamente estas realidades. Lassalle echa en falta prospectiva: lo que supone, entre otras cosas: detectar señales, analizar tendencias y probar escenarios.

No me resisto a plantearos algunas de las reflexiones planteadas en el artículo: “Atrapada dentro de un relato cada vez más ideológico e, incluso, personalista, el desbordamiento de la política ha exacerbado los malestares colectivos” Nos sentimos engañados cuando constatamos elementos como los siguientes: “la prosperidad es precaria y está cada vez peor repartida, a pesar de que se ha apostado por la igualdad; que la igualdad de oportunidades no se garantiza, aunque se promuevan leyes progresistas, porque la desigualdad avanza con el tsunami de los algoritmos; que (invertimos) en educación, pero (no nos preparamos) para no ser sustituidos por máquinas; que se revalorizan las pensiones, pero el alargamiento de la vida en las condiciones actuales precariza a las familias que tienen que cuidar a sus mayores y no pueden hacerlo sin comprometer su propio bienestar material y emocional; que se trata de viabilizar nuestro sistema público de salud, pero este se asoma al colapso porque seguimos casi con los mismos medios, mientras aumenta la población y se alarga la vida”

“En fin, que se hacen cosas, y el relato nos dice que mucho, pero el país se ve cada vez más y más cogido por unos alfileres que no sabemos lo que aguantarán” El déficit que padecemos “es que la apuesta por el relato ha llevado a una polarización política que hace impensable entre nosotros la magnanimidad”. Estoy totalmente de acuerdo: “sin la grandeza y elevación de espíritu que hace a las personas clementes, generosas y benevolentes al afrontar el futuro, no podremos salir juntos de la precariedad actual”

Aguantamos cogidos con alfileres hasta que llega el viento. “Ojalá que la política que surja de las urnas el 29-N lo entienda y asuma como propósito ser magnánima por encima de todo”.

Nota: Para la redacción de estas reflexiones al margen del artículo de José María Lassalle, «Un país cogido con alfileres», La Vanguardia (31/10/2026) se han tomado en cuenta las fuentes siguientes:  UC3M-UGT (2026). Real Decreto 633/2025 (Estrategia de Apoyo Activo al Empleo 2025-2028). Gobierno de España (2026), Plan IA360. Foro Económico Mundial (2025), Future of Jobs Report. Fedea y BBVA Research (17/09/2026).