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Todos nos hemos acostumbrado a utilizar el concepto de cambio. De la misma forma que nos hemos adaptado a vivir en un entorno movible, cambiante y poco previsible.

Pero paralelamente son pocos los que realmente consiguen gestionarse a sí mismos para superar estos procesos, desde las organizaciones que persisten en modelos de negocio sin futuro hasta las personas que buscan empleos que no existen ya o utilizando sistemas o métodos obsoletos.

Y mientras tanto seguimos hablando de cambio, de transformación etc. Aunque los estudios y análisis más sólidos muestran que sólo uno de cada tres procesos de transformación personal y/o organizacional resultan exitosos. Otros todavía son más pesimistas. En el 2010 el profesor y escritor John Kotter publicó en su página web un video con el título “The change we need now” en el que afirma que tan solo 5% de los procesos de cambio son realmente exitosos.

Recordemos que la clave de los procesos de transformación organizativa no se encuentra solamente en la estrategia, estructura o sistemas. El uso de las nuevas tecnologías, la mejora continua, la gestión de los datos son importantes pero por sí solos no aseguran el éxito en este proceso. El profesor Kotter insiste en sus mensajes al respecto de que cambiar el comportamiento de las personas es el reto más importante con el que se enfrentan hoy las organizaciones.


La clave está en las personas. Necesitamos de la tecnología, de nuevos liderazgos y de nuevos procesos organizativos, pero nada puede transformarse si no cambia la cultura y ello significa la aceptación de nuevos paradigmas.


Hemos de ser conscientes de que ningún proceso de transformación puede arrancar si la gente no siente la necesidad de cambiar. Hay que crear, como bien dice Kotter en su libro “Leading Change” un “sentido de urgencia”. Otros aspectos relevantes son los de disponer del apoyo de la alta dirección y la de crear un equipo impulsor del cambio que crea en ella y comparta esta urgencia.

Dicho esto para afrontar con éxito este proceso (desde el punto de vista organizativo) conviene tomar en cuenta las recomendaciones siguientes:

Tener una visión global de lo que ocurre en este momento. No es posible gestionar un cambio sin tener una amplio conocimiento de lo que hoy esta ocurriendo y de los objetivos a conseguir. Los cambios deben abordarse con una visión sistemica ya que impactan a la organización como un todo. Las innovaciones que se hagan en algún lugar inevitablemente impactará a otras.

Agilidad en la toma de decisiones. Debe estar definido desde el inicio quienes tendrán el rol de aprobar y validar, así como los mecanismos y los tiempos que se utilizarán. Los proyectos van a un ritmo más rápido que la organización, de allí que el proceso de toma decisiones debe acompañar la velocidad del cambio y no frenarlo.

Comunicar, comunicar, comunicar: La comunicación es clave para alinear la organización con el ritmo del cambio. Pensemos en que iniciado el proceso es imposible mantener el proyecto en secreto por lo que habrá que anticiparse a los «mensajes o bulos internos o externos». No sólo han de estar continuamente presentes a lo largo del proyecto, sino que deben ser oportunas, coherentes y adecuadas a cada audiencia.

Brindar empowerment (capacidad de hacer/decidir) al equipo de proyecto o a los directamente involucrados. hoy es muy difícil imponer un cambio sin contar la con la participación activa de los afectados. Debemos hacerlos participes del mismo y recoger sus ideas o aportaciones.

Gestionar el proyecto con tiempo suficiente para poder evaluar sus resultados. No tiene sentido invertir en consultores, tecnologías y procesos si no se dispone del tiempo suficiente para consolidar el impacto que el cambio genera. Todo ello dirigido a superar la barrera que supone el principio ´esta es la forma en que se hacen las cosas aquí.

Recordemos que vivimos en un entorno con un velocidad de cambio muy importante (probablemente la más rápida que se ha vivido nunca). Todos los cambios suponen riesgos y oportunidades. Hoy más que nunca los líderes deben apoyarse en herramientas y mejores prácticas para poder abordar estas experiencias satisfactoriamente.

El cambio es inevitable, sin embargo el éxito es opcional.


Os recuerdo que si queréis formularme alguna consulta podéis hacerlo a través de la sección Orienta de mi blog