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Vivimos una paradoja laboral difícil de ignorar. Y, sin embargo, algo no encaja.

Nunca habíamos tenido tantos profesionales bien formados. Hoy una parte relevante de nuestros jóvenes y no tan jóvenes dispones de formación universitaria, conocimientos de idiomas, competencias digitales, certificaciones complementarias etc. El capital humano, sobre el papel, es extraordinario.

Sin embargo, cada vez más personas se sienten desorientadas, desconectadas o atrapadas en trayectorias profesionales que no les representan. El absentismo emocional crece. El compromiso se diluye. El talento está, pero no siempre comparece en su mejor versión.

El problema no es de cualificación. Es la consecuencia de los cambios en el mercado de trabajo que nos han obligado a modificar el concepto y la gestión de la “carrera profesional” en un entorno que además está cambiando de forma radical.

El viejo contrato psicológico: esfuerzo, lealtad, compromiso, gestión del desarrollo profesional, se ha roto. Gartner lo viene señalando desde hace años. Y no, no va a volver. Hoy el mercado laboral funciona con otras reglas, más líquidas, más inciertas y también más abiertas. Mientras las buenas noticias residen en que los factores que antes estaban reservados a unos pocos se han democratizado: el acceso al conocimiento, al autoconocimiento, a los contactos y, en parte, incluso al capital, las malas son que el acceso no garantiza el buen uso de los mismos.

No existen recetas mágicas ni fórmulas universales para el desarrollo de una trayectoria profesional más allá del hecho de que hoy este es un rol cuya responsabilidad ha de asumir los individuos. Cada carrera/trayectoria es única e intransferible. Pero sí existen principios que, bien trabajados, aumentan radicalmente la probabilidad de construir una trayectoria con sentido. Aquí va un listado que considero os puede ser de utilidad.

  1. Propósito: sin un “para qué”, todo pesa más

El propósito no es un eslogan motivacional. Es una brújula. Entender por qué haces lo que haces, y por qué no haces otras cosas, ordena decisiones, energías y renuncias. El concepto japonés de ikigai resulta útil precisamente por eso: conecta fortalezas, pasiones, empleabilidad y retribución. Cuando ese cruce existe, la trayectoria avanza con coherencia. Cuando no, todo se vuelve cuesta arriba.

  1. Pasión y perseverancia: el valor del grit

El talento abre puertas, pero no las mantiene abiertas. Angela Duckworth lo explica bien con el concepto de grit (arena, polvot: pasión sostenida en el tiempo más perseverancia. Muchas carreras no fracasan por falta de capacidad, sino por abandono prematuro. Avanzan quienes siguen cuando desaparece la novedad, llega la rutina, pero se mantiene la pasión y la perseverancia.

  1. Los seis “autos” + 1 para pilotar la propia trayectoria

Autoconocimiento, autoconfianza, autorresponsabilidad, autodesarrollo, autoexigencia y autocompasión. Sin estos seis elementos, a los que yo me permito añadir el de “evitar el autoengaño” la trayectoria profesional se llena de escusas externas. Con ellos, aparece la resiliencia y una mentalidad de juego largo. Nadie puede gestionar tu trayectoria mejor que tú… si estás dispuesto a asumirlo.

  1. Profesionalidad y credibilidad: la reputación importa

La credibilidad no se proclama, se demuestra. Competencia sostenida genera confianza, y la confianza es el verdadero acelerador profesional. Pero conviene no olvidarlo: es un activo frágil. Se construye lentamente y se pierde rápido. Cuidarla forma parte del trabajo.

  1. Hábitos saludables: carreras largas necesitan energía

Una trayectoria hoy puede/debe durar 30 o 40 años. No se puede sostener en modo sprint permanente. Cuerpo, mente y emociones no son variables secundarias. Son infraestructura. Sin hábitos saludables, el alto rendimiento se convierte en agotamiento crónico.

  1. Mentores y coaches: nadie llega lejos solo

El mito del profesional autosuficiente es eso, un mito. Las trayectorias sólidas se construyen con ayuda: referentes, conversaciones exigentes, miradas externas que amplían perspectivas. Pedir apoyo no es debilidad, es estrategia. Por ello en repetidas ocasiones he citado en mi blog que hoy la gestión de una trayectoria profesional es una responsabilidad personal en la que podemos y debemos recabar la ayuda/apoyo de la organización de la que formamos parte.

  1. Marca personal y red de contactos: coherencia visible

Tu marca personal no es marketing vacío. Las acciones relativas a tu posicionamiento entre una red de contactos han de ser coherentes. Es la suma de lo que sabes hacer, cómo te relacionas y los valores que proyectas. Es lo que otros cuentan de ti cuando no estás. Construirla requiere un propósito, una acción coherente y continuada en el tiempo. Las relaciones transaccionales funcionan a corto plazo. A largo, lo que importa es la reputación y contar con unos pocos sponsors que confíen en ti cuando toca jugarse algo. Calidad antes que cantidad.

  1. Encaje cultural: elegir bien el entorno

No todos los entornos son para todos los profesionales. Hay culturas que amplifican tu talento y otras que lo erosionan lentamente. Elegir dónde trabajar es una decisión estratégica, no solo económica.

  1. Hambre y afán de superación

Ambición sana, humildad para aprender, agilidad para desaprender y mentalidad de “primer día”. No es fácil sostenerlo, pero es la base de una realización profesional que no se agota con el tiempo.

Hoy gestionar una trayectoria profesional es un proyecto vital. Disponemos de muchas herramientas para conocernos mejor y para tomar decisiones más coherentes y conscientes. Sin embargo, hay que estar atentos a lo que denomino el “factor suerte” aunque no debemos olvidar que ésta debe de encontrarnos “trabajando”. En un mundo lleno de incertidumbre y competencia, la diferencia no la marcan tanto las condiciones como las decisiones.

Las buenas decisiones y la capacidad de corregirlas una y otra vez, son probablemente la habilidad más importante del siglo XXI.

PD… el texto precedente está inspirado en los argumentos y criterios que David Reyero propone en 10 claves para una carrera profesional exitosa