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Las cuestiones que me formulaba en el segundo de los post de esta serie nos llevan a la siguiente: ¿Cúales son las claves para el desarrollo de la empleabilidad en el futuro?

O en otros términos, ¿Qué debemos de hacer para facilitar la empleabilidad de todos los que van a perder sus puestos de trabajo? y que consecuentemente tendrán que enfrentarse a un nuevo marco laboral en constante cambio y evolución.


Las respuestas pueden formularse con una visión populista o negacionista o, simplemente, desde una posición neutra visualizando que el proceso es irreversible y que no podemos mirar hacia otro lado.


Para ello debemos afrontar el problema de la empleabilidad desde todos los ámbitos empezando por el marco educativo y los modelos de aprendizaje. Debemos plantearnos ya, cómo cambiar los sistemas y procesos formativos para desarrollar las nuevas competencias que van a demandar empleos que todavía no existen. Parece absurdo pero es así. Debemos también dar un nuevo enfoque a los procesos de formación continua, formación para el empleo, orientación e inserción para generar estas nuevas competencias que recordemos se centrarán en las actividades que no puedean o deban ser robotizables.

Y aquí creo que seria adecuado recordaros (como ha he hecho en el primer post de esta serie accesible en http://pauhortal.net/blog/empleabilidad-y-empleo-del-futuro-i/)  mi propuesta de que hagaís una revisión del video accesible en http://www.mckinsey.com/global-themes/future-of-organizations-and-work/the-digital-future-of-work-what-skills-will-be-needed? Un video desarrollado por Mckinsey que plantea cuales son las competencias que deberemos/deberán de tener los trabajadores/empleados/profesionales del futuro.


Defintivamente podemos admitir y aceptar estos procesos por todo lo que ello comporta en términos de eficiencia, calidad de vida, desarrollo, o bien intentar oponernos a ellos.


Las cuestiones que surgen son de gran relevancia. En definitiva ¿Tiene sentido que el ser humano aproveche la revolución tecnológica para eliminar definitivamente los puestos de trabajo que las máquinas pueden hacer mejor? ¿Debemos abandonar las actividades humanas que no aportan valor y que resultan más eficientes hechas por robots? ¿Podemos imaginar a los especialistas en cualquier actividad humana negándose a colaborar en el desarrollo de los algoritmos que son la base de la inteligencia artificial?  ¿Deben las organizaciones sindicales oponerse a la introducción de los robots en las cadenas de fabricación, o a la sustitución de humanos por máquinas en el sector servicios?, etc.

La sola idea de que el ser humano renuncie a todo lo positivo que puede aportarle la inteligencia artificial (controlada y regulada y ahí como constatamos diariamente queda mucho camino por recorrer) resulta estúpida, prácticamente ofensiva, y además no tiene ningún futuro. Estoy convencido de que la racionalidad terminará imponiéndose, aunque en un proceso de dos pasos adelante y uno atras, ganado denitivamente la batalla.  

Y dicho esto surgen nuevas preguntas. A título de ejemplo: ¿Cuántas de las actividades que hoy consideramos como exclusivamente humanas admitiremos que sean realizadas por robots?, ¿Dejáremos que sean los robots los que se encarguen de la enseñanza de nuestros hijos? y el colorario final: ¿Qué nuevas actividades podremos hacer los seres humanos a partir de este momento?, ¿Cómo han de ser los nuevos sistemas y procesos formativos para desarrollar las competencias que el futuro va a exigir?, ¿Deberemos de crear y mantener puestos de trabajo sin sentido y que no aporten valor alguno? o ¿Estamos obligados a establecer sistemas de reparto del trabajo necesario a través de sistemas como el de la reducción de la jornada de trabajo?… etc.

Nos jugamos mucho en ello, porqué recordemos que es un tema que plantea grandes retos, tanto desde el punto de vista individual, organizativo como social.