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Y mientras nos ocupamos de otras cosas seguimos con la tendencia creciente de sustitución de trabajo humano por algoritmos/máquinas.

Parece existir incluso un cierto consenso en el sentido de que en 2030 los actuales puestos de trabajo/empleos se dividirán proporcionalmente entre los que sigan siendo desarrollados por humanos y los que serán realizados por dispositivos tecnológicos.

“Algo que puede ser bueno si se comprende en su justa dimensión y se prevé estratégicamente puede convertirse en un barrizal si no se actúa previamente”. La duda surge cuando se analizan que tipos de empleo serán los más afectados por este proceso de sustitución. Mientras que inicialmente se pensaba que en su mayoría serían puestos de trabajo de baja cualificación –lo que generaría mayores niveles de desempleo entre el colectivo de trabajadores/empleados con menores niveles formativos- hoy empieza a plantearse la hipótesis de que estos puestos –a sustituir- estarán también situados en las ocupaciones de mayor cualificación y fundamentalmente en lo que tradicionalmente se ha descrito como mandos intermedios.


Mientras tanto seguimos sin ocupados de otras cuestiones y sin ser conscientes de que sea cual sea el impacto final en el empleo,  la sustitución por otras oportunidades no será automática y va a exigir un relevante esfuerzo dirigido a dar nuevas capacidades y/o competencias a los afectados.


En definitiva, necesitamos una hoja de ruta consensuada y aceptada por todas las partes para amortiguarlo. Y es evidente que las condiciones políticas no parecen ser las más apropiadas para que esta se ponga en marcha en un corto plazo de tiempo.

Mientras tanto los datos son apabullantes. La OCDE calcula que el 65 por ciento de los niños terminará trabajando de algo que ahora mismo no existe, mientras que el Foro Económico Mundial apunta a que se van a poder crear en el plazo de 10 años más de 100M de nuevas oportunidades laborales. Empleos que demandarán nuevas conocimientos, habilidades y competencias. Será importante, por supuesto, tener conocimientos digitales en el ámbito tecnológico, pero también disponer de competencias como: la capacidad para el trabajo en equipo, el pensamiento crítico, la inteligencia emocional, la creatividad etc.

“Muchos son los retos, los desafíos. Uno de ellos es el cambio en el modelo ni en los formatos del empleo del futuro. A lo largo de esta década se prevé que se mantenga la tendencia incremental de la flexibilidad laboral, es decir, la temporalidad, que en el caso de España afecta a uno de cada cuatro trabajadores, 10 puntos más que la media de la Unión Europea”. Una realidad que es la consecuencia más palpable de una estructura económica determinada pero que también el resultado de factores culturales, legales y de hábitos que deberíamos de cambiar.

El futuro nos sitúa en entornos en los que la automatización será cada vez más relevante. La percepción que tienen los trabajadores, según estos informes, también es parecida. De hecho, muchos españoles creen que hoy desarrollan tareas que en elevados porcentajes podrían ser desarrollados por robots o llevados a cabo a través de algoritmos/inteligencia artificial. Casi el 50% de los españoles aceptan que existe una alta probabilidad de que su trabajo lo haga un robot antes de 10 años. ¿Qué debemos hacer tanto a nivel individual como colectivo?

Y la respuesta no puede ser otra que, la de una vez tomada consciencia de la situación, prepararnos para afrontar este problema y hacerlo de la manera más rápida y eficiente posible. Eficiente y rápido porqué nos va el futuro en este proceso y con él la posibilidad de amortiguar los costes y riesgos de esta transición tanto desde el punto de vista económico como social.

Y a nivel personal las cuestiones a formularnos deberían de ser las siguientes:

  1. ¿Cuánto de robotizable es la función/puesto que desarrollo hoy? y ¿Cuánto lo será en un plazo de 3/5 años?
  2. ¿Cómo y que debo de hacer para afrontar este proceso?
  3. ¿A que podré/deberé/querré dedicarme dentro de 3/5 años?
  4. ¿De qué competencias y/o habilidades deberé de dotarme para este momento?

Nota: Las reflexiones incorporadas en este post están inspiradas en el artículo de Marc Vidal accesible en ¿Qué empleos están en riesgo en los próximos cinco años? (marcvidal.net)