Hay decisiones políticas que parecen valientes… pero que posteriormente se muestran como lo que son….. Y que muchas veces no se sabe bien si son fruto de una creencia profunda o de una posición oportunista.
La propuesta de regularización extraordinaria de inmigrantes que pronto se va a poner en marcha parte de una lógica aparentemente incuestionable: sacar a miles de inmigrantes de la economía informal y permitirles acceder a una nueva situación regularizada o lo que es lo mismo ofrecerles la posibilidad de acceder a los mismos derechos y deberes que el resto de los ciudadanos, Más legalidad, más dignidad, más orden. Pero si rascas un poco, aparece la grieta. Porque regularizar no es integrar. Y parece que llevamos algún tiempo confundiendo ambos conceptos.
La regularización como parche estructural
Una ventana corta (tres meses), requisitos relativamente accesibles (presencia previa, ausencia de antecedentes) y un permiso inicial de un año renovable. Es, en esencia un mecanismo de normalización. Pero el problema no esta en la medida sino en lo que viene después. Porque el modelo sigue descansando sobre una premisa silenciosa: “Te regularizamos, pero a partir de este momento esperamos que… te buscas la vida”. Durante ese primer año, el inmigrante debe consolidar y normalizar su situación (lo que en la gran mayoría de los casos supone acceder a un empleo). Si no lo hace o si…. vuelve a caer en la irregularidad. Esto no es integración. Hay quien incluso se atrevería a afirmar que es selección por supervivencia.
El mercado de trabajo como filtro (y no como sistema)
No tenemos digámoslo claramente, un sistema de integración laboral. Tenemos un mercado que actúa de filtro y un Sistema de Empleo que interviene mediante una fórmula de cuidados paliativos. Un Sistema que no analiza ni reconoce adecuadamente las competencias previas, que no tiene información real de las necesidades del mercado, que exige resultados rápidos in un acompañamiento estructurado. La regularización, en este contexto, no es una política de inclusión.
Es una externalización del problema hacia el mercado.
El gran vacío: la formación como vía de regularización
La renovación debería poder vincularse también a la formación, no solo al empleo. Aquí está el cambio de paradigma. Si lo pensamos bien nuestra legislación es una locura, Durante los dos primeros años hemos impedido a los inmigrantes que accedieran a un empleo, y les hemos tenido “ocupados” (probablemente en la economía sumergida). Ahora les decimos si consigues un trabajo/empleo (aunque sea en condiciones precarias) podrás quedarte, pero si te formas no te aseguramos que puedas seguir entre nosotros. En otras palabras, premiamos la inserción rápida, no la integración sostenible. Y esto es probablemente lo contrario de lo que necesita el mercado de trabajo del futuro.
Lo que falta: infraestructura, no medidas
El debate público sigue atrapado en el “sí o no” a la regularización. Pero esa es la pregunta equivocada. La correcta debería de ser ¿Qué sistema/proceso acompaña esa regularización? Porque sin una planificación de entrada y sin una estructura definida de acompañamiento, seguiremos dependiendo de las acciones voluntaristas de determinadas entidades sociales y reforzando la creación de guetos. Al margen de que estamos alimentando a unos colectivos que tienen una rotación constante en la precariedad y bolsas de irregularidad recurrente.
Lo que falta no es voluntad sino infraestructuras: de datos, de orientación, de reconocimiento de competencias, de itinerarios personalizados. Unas necesidades que podrían ser atendidas, aunque de forma parcial, con el proyecto EmpleData https://fundacionergon.org/empledata que proponemos desde la Fundación Ergon
De política migratoria a política de talento
El error de base es conceptual. Seguimos tratando la inmigración como un problema administrativo cuando en realidad es una cuestión mucho mas compleja que afecta a ámbitos sociales, culturales y de gestión del talento. Necesitamos abordarlo desde una perspectiva global compatible con las necesidades económicas y con una visión integral, social y humana del fenómeno migratorio. Porque la pregunta no es ¿Cómo regularizamos? Sino ¿Qué hacemos y cómo activamos al talento que está entre nosotros?
Debemos cuestionar el concepto de “efecto llamada clásico” que no ha resuelto ni resolverá el problema al margen de crear desigualdades sociales que no son éticamente defendibles. Debemos de instrumentar, en la medida de lo posible, la llegada regular de los inmigrantes pero no podemos abandonar a su suerte a los que llegan de forma irregular.
Por ello deberíamos de cerrar la brecha incorporando tres elementos adicionales al proceso de regulación:
- Regularización + itinerario obligatorio: No basta con conceder un permiso de residencia/trabajo. Este debería ir ligado a un plan de activación (empleo + formación).
- Formación como vía de renovación: No solo trabajar permite normalizar y regularizar la situación, También la capacitación,
- Seguimiento individualizado y eficiente: Sin trazabilidad de competencias y experiencia, no hay integración real.
Medidas a implementar desde el Sistema de Empleo:
Deberíamos de ser capaces de impulsar e implementar desde el Sistema de Empleo acciones dirigidas a:
– Control “inteligente” de los flujos de entrada que facilitaran incrementar sustancialmente la contratación en origen vinculada a necesidades reales.
– Actividades formativas de corta duración vinculadas a necesidades empresariales concretas que permitan acceder a la regularización legal (aunque ésta pudiera ser reversible) de forma inmediata.
– Implantación de medidas de integración social que aseguren la incorporación de los/las personas migrantes en nuestro entorno social.
– Delegación de competencias de gestión a las Comunidades Autónomas, incluidos la gestión de los expedientes de justificados y motivados sin mala conciencia.
Regularizar es fácil. Integrar es lo difícil. Y mientras no hagamos esa transición, seguiremos gestionando flujos… sin construir futuros.
Nota; Este post se ha desarrollado tomando como referencia, entre otros, los comentarios vertidos por Antoni Condal en el periódico el Segre en un artículo accesible en https://www.segre.com/es/opinion/col-laboracio/250130/la-immigracio-es-necessria_708335.html
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