Este post tiene como único objetivo de enviaros un recordatorio sobre la propuesta que hemos formulado desde la Fundación Ergon, en el marco de la presentación del proyecto EmpleData, relativa a destinar el 5% del presupuesto anual de Políticas Activas de Empleo a la creación y consolidación de funcionalidades basadas en la IA y la puesta en marcha de Espacios de Datos.
Una propuesta que hemos planteado en una edición reciente del boletin Ergon_Opina y que parte del criterio de que, pese al elevado volumen de inversión o gasto que hacemos en la gestión de las Políticas de Empleo la ausencia de infraestructuras de datos interoperables y compartidas limita nuestra capacidad para analizar necesidades reales, desarrollar planes y programas basados en evidencias, evaluar y medir resultados, tomar mejores decisiones y anticipar las transformaciones que hoy vivimos en el mercado de trabajo.
Hay quien está empezando a plantear (aunque no resulte políticamente correcto) que esta “inversión” de más de 7000M de € anuales por todos los conceptos (subvenciones al acceso al empleo, formación y desarrollo profesional, programas de orientación e inserción) podría destinarse a otros objetivos. No es éste el caso de la Fundación Ergon que considera que destinando el 5% de la inversión en Políticas Activas -equivalentes a 150M de € anuales- a este objeto se podría generar un retorno muy superior en términos de incremento de la calidad de la oferta de servicios y de mejora de los resultados en los procesos de inserción.
La cuestión no es tanto cuánto invertimos, sino cómo lo hacemos. Con solo un 5% del presupuesto anual de Políticas Activas, podríamos dotarnos de una infraestructura de datos comparable a la de los países europeos más avanzados. Pese a contar con uno presupuesto cada día más relevante la ausencia de esta infraestructura de datos y la permanencia de una cultura basada en una estructura de silos independientes limitan la capacidad transformadora del sistema. En este punto desde la Fundación Ergon señalamos tres graves problemas estructurales:
- La fragmentación del Sistema: cada administración y actor opera con su propio sistema de información, sin mecanismos sólidos que fomenten la colaboración, el aprendizaje y la compartición de datos.
- La falta de objetividad en la toma de decisiones: éstas se basan en diagnósticos pasados y en datos que no se actualizan con la velocidad que requiere un mercado de trabajo en un proceso de cambio permanente.
- La inexistencia de mecanismos de evaluación rigurosa: la ausencia de estándares comunes dificulta la medida y la evaluación de los impactos y la toma de decisiones sobre las iniciativas y programas.
No puedo más que mostrar mi total apoyo a la propuesta y por tanto manifestar mi solidaridad personal con la petición, formulada por el presidente de la Fundación, Josep Puigvert expresada en los términos siguientes: “Instamos al Ministerio de Trabajo y Economía Social, al SEPE y al conjunto del Sistema de Empleo a poner en marcha un fondo estructural específico, equivalente al 5% del presupuesto anual del gasto en Políticas Activas, destinado a la implantación de la IA y al despliegue progresivo de Espacios de Datos. Entendemos que ello supondría una palanca estratégica para multiplicar el impacto de la inversión pública promover la innovación responsable, garantizar la transparencia y la equidad y situarnos en la vanguardia europea de la gestión del talento”
Un 5% para transformar un Sistema: oportunidad estratégica y retorno evidente. Una propuesta que se fundamenta en estimaciones comparadas con iniciativas europeas de espacios de datos sectoriales y en la evaluación del coste de construir una infraestructura única que incorpore las funcionalidades más relevantes en la materia y que particularmente incluya desde un modelo de gobernanza compartido, una arquitectura tecnológica accesible a todos los agentes, la creación de unas ontologías y unos marcos semánticos comunes, de unos nodos de datos públicos y privados conectables y de unos servicios confiables basados en datos y necesidades objetivos.
“Hoy invertimos en programas; debemos empezar a invertir en capacidad del sistema y esto supone hacerlo en IA y los Espacios de Datos. No se trata de incrementar el gasto sino de ser más eficientes. Cada euro invertido en infraestructura de datos nos devolverá más empleabilidad, más eficiencia y más justicia social” No puedo estar más de acuerdo con esta expresión formulada por Luis Aparicio, socio de Talent Tools y patrono de la Fundación Ergon.
Para la Fundación, este escenario impide que el elevado gasto anual se traduzca en mejoras sustantivas en empleabilidad, cohesión social y productividad. Por ello enfatizamos que el reto no es tecnológico, sino que tiene un carácter estructural. En este sentido creemos que el uso ético, transparente e inteligente de la IA en la gestión de las Políticas Activas de Empleo es un mecanismo que incrementará la justicia social.
Un Sistema de Empleo que dispusiera de datos integrados, auditables y compartidos sería más eficaz para (1) asignar recursos, (2) identificar y tratar mejor las brechas digitales, (3) reducir la exclusión de colectivos vulnerables, (4) dar mejores respuestas a los desempleados de larga duración y finalmente (5) garantizar servicios de más calidad y respetando los principios éticos y de igualdad de oportunidades.
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