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En Mayo del 2010 (hace ya 15 años) escribí la primera versión de este post en el que me basaba en un caso real y en las recomendaciones que formulaba a un amigo que acababa de sufrir el impacto de la noticia de estar afectado por un proceso de reestructuración de su organización. He aquí la versión actualizada a las circunstancias que vivimos hoy:

Apreciado Pedro…..

Ayer estuve pensando en ti, en el contenido de nuestra conversación y particularmente sobre la noticia que me transmitiste relativa a que ibas a verte afectado por el proceso de reestructuración que va a llevar a cabo tu compañía. Te prometí que reflexionaría con calma y te enviaría una nota, ¡Aquí la tienes!

Primero, quiero comentarte que la noticia sobre tu situación ya está circulando en mi entorno. De hecho, me ha llegado la noticia por una tercera persona. Es relevante que tomes conciencia de ello, ya que las personas tendemos siempre a concentrarnos en las noticias negativas más que en las positivas. Un dato que, sin duda, has de tomar en cuenta y que influye en las acciones que ya estás empezando a llevar a cabo con objeto de encontrar una nueva alternativa profesional. Dicho esto, te reitero mi disponibilidad para ayudarte en todo lo que consideres en este momento.

En primer lugar, has de ser consciente de que no eres ni el primero ni el último que se ha encontrado en esta situación. Es verdad que tu edad puede ser un hándicap más pero no debes dejarte condicionar por un dato que no puedes, evidentemente, cambiar. Sabes bien que tu sector y tu rol son uno de los más impactados por los cambios estructurales que estamos viviendo hoy y particularmente por la incorporación de la robótica y la Inteligencia Artificial. Muchos otros han pasado por esta misma situación y la han superado con creces. ¿Por qué tú has de ser diferente? Recuerdo también que nuestra conversación derivó hacia el análisis del concepto de lealtad entendida como un compromiso mutuo entre la organización y los individuos. Hoy, este compromiso a largo plazo, como estás viviendo directamente es simplemente imposible.

Soy consciente de cómo te sientes: avergonzado por la situación, con tu entorno profesional, con tu jefe, con el profesional del reclutamiento que te propuso el último cambio, tal vez inseguro de ti mismo y sintiéndote un fracasado ante tu familia. No culpes a nadie, ni siquiera a ti mismo. Simplemente, -estabas en el lugar equivocado en el momento equivocado-. Dicho todo esto aquí tienes algunas orientaciones formuladas desde la única perspectiva de aportarte valor:

Vas a tener nuevas oportunidades profesionales con toda seguridad, aunque has de ser consciente de que tu valor de mercado ha disminuido.  Puede que no lleguen de la forma en que las esperabas, y tal vez debas plantearte la posibilidad de desarrollar tu propio proyecto profesional o empresarial. No te consideres un apestado ni te preocupes si los “headhunters” no te buscan en este momento. Toma nota de que probablemente vas a tener que ser flexible en tus expectativas.

Plantéate que simplemente estás en un proceso de cambio, por lo que no debes desesperarte. Estoy convencido de que, en un tiempo relativamente corto, tu vida profesional continuará y probablemente con éxito. El noventa por ciento de los profesionales y directivos que han pasado por una situación similar logran reorientarse con éxito. Y aunque es cierto que la experiencia de un despido es dura, también es una de las lecciones más valiosas que todo profesional debería vivir.

Cuida las comunicaciones a tu entorno, pero no salgas disparado. Todo lo bueno necesita un periodo de maduración. Aunque la noticia ya está circulando, no debes quemar tu red de contactos de manera apresurada. Una buena estrategia es llamar ahora a tus contactos más cercanos con el siguiente mensaje: “Voy a salir de mi compañía en las próximas semanas. Ya estoy analizando algunas alternativas. Te mantendré informado de mis próximos pasos”.

Toma el control de la situación lo que supone no esconderte de tu entorno y aprovechar al máximo este periodo vital. Debes de ser consciente de que tu proceso de búsqueda podría durar hasta 12 meses. Durante este tiempo, es importante mantener y ampliar tu red de contactos. Sigue haciendo deporte, mantén tu vida social activa y trata de no cambiar demasiado tu rutina, al margen de estar más tiempo con tu entorno familiar/personal. Aprovecha para construir una nueva red de contactos, que será clave para tu futuro profesional.

No pierdas de vista la importancia de tu imagen personal en todos los entornos y específicamente en los entornos digitales. Aunque soy consciente de que este tema te preocupa, tómate tu tiempo para revisar tu perfil en las redes sociales, especialmente en LinkedIn. Utiliza la estrategia de situarte en la posición de un reclutador o de un empresario de una Pyme que analiza tu perfil. Piensa cómo te gustaría que apareciera la información para captar su interés. Construye tu perfil con las indicaciones que utilizarías para tu CV. Aprende a usar para ello la IA generativa.

Probablemente tendrás que centrar tu búsqueda en las Pymes y en sectores en desarrollo lo que supone trabajar adecuadamente y concentrar la búsqueda en tu red de contactos. En este caso, tu perfil es una ventaja. Recuerda que los profesionales de la selección no gestionan más allá del 20% del mercado de trabajo para profesionales de tu perfil. Las Pymes no suelen usar los métodos tradicionales de búsqueda, confían más en otras estrategias de búsqueda.

Ahora tu rol fundamental es el de la búsqueda o el trabajo de buscar trabajo por lo que debes de adoptar una actitud adecuada en este proceso. Aunque lo hayas escuchado miles de veces, muy pocos profesionales o candidatos realmente lo toman en cuenta. Esta tarea exige una labor sistemática y constante. Haz un análisis detallado de tu experiencia, conocimientos y capacidades. Investiga el mercado, los sectores, las empresas contratantes y los puestos a los que puedes acceder. Redacta una buena oferta profesional.

Haz el esfuerzo de identificar lo que te hace diferente identificando cuál es tu valor diferencial en términos de aportaciones más relevantes a un rol o sector determinado. Debes verte a ti mismo como un producto que puede ayudar a resolver un problema. Ya sea buscando empleo o creando tu propio proyecto profesional, debes tener claro cuál es tu valor diferencial.

Por último, la independencia profesional es una opción, pero no una solución universal y además termina siendo un camino sin retorno. Convertirse en empresario requiere de una “pasta especial”, que no todos tenemos. Mi consejo es que te concentres en continuar con tu trayectoria profesional, aunque puedes ir investigando y/o evaluando otras alternativas empresariales. Un proceso que además puede serte muy útil en las relaciones con tu red de contactos.

Joan… no tengo duda de que alcanzarás tus objetivos y que pronto accederás a una nueva alternativa profesional. Pero recuerda que el tiempo de búsqueda y el resultado estarán directamente relacionados con tu capacidad para gestionar la situación y transmitir al mercado el siguiente mensaje: «Sé dónde puedo aportar valor», en lugar de «Tengo un problema, me puedes ayudar a resolverlo”.

Un fuerte abrazo,